Ana Sánchez. Fragmento de Hernán Rivera Letelier, Los trenes se van al purgatorio

“Se murió de nostalgia diciéndoles a sus perros hachos que ya no correrá más el tren trepidante, ya no piteará más su pito ronco la locomotora fragorosa, no repicará más su campana de iglesia rodante. Ahora vendrán y levantarán los rieles, y los clavos de línea saltarán de los durmientes como pavesas encendidas a la orilla del peralte. Las estaciones serán abandonadas, desmanteladas, olvidadas. Rematarán los trenes como bagatelas; como fierro viejo venderán las monumentales locomotoras negras, como chatarra, como escoria; ellas que fueron catedrales de las distancias, estrepitosos caballos de metal atravesando las llanuras, fuerza del paisaje. (…)

Harán desaparecer el tren que recorrió el siglo de arriba a abajo, se murió diciéndoles a sus perros sin nombre. Ya nunca más se verá la silueta oscura de un convoy atravesando los cerros ferruginosos del desierto más largo del mundo, hundiéndose en las quebradas, perdiéndose en la inmensidad alucinante de este ardiente purgatorio de arenas. Ya nunca más en la vida ningún hombre o mujer esperará a su amada o amado en ningún andén de estación de ningún pueblo del norte de la patria; nunca más se despedirá al hijo hombre que parte a trabajar a las salitreras infames, nunca jamás ninguna niña vestida de blanco nos hará señas de adiós riendo como un hada desde la ventanilla de un vagón entierrado, nunca más en la vida ningún niño moreno andará a pie descalzo, equilibrándose en los rieles brillantes de sol de las estaciones pampinas. Y junto con desaparecer los rieles, los durmientes, las eclisas, las agujas y las palancas de cambio, con el tiempo terminarán por disgregarse también los terraplenes; se disiparán los peraltes, se dispersará la grava se derramará el balasto; todo se lo llevará el demonio, todo se hará humo, reverberación, espejismo.

Desaparecerá el tren, amigos míos, y con él la última cuota de romanticismo del siglo, así murió diciéndoles a sus perros el viejo Leoncio Santos……  ”

 

Hernán Rivera Letelier, Los trenes se van al purgatorio

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