El tren. Estela del Carmen Mijangos Reyes

Una, dos, tres, parece que no acabaran; once, doce, no me imagino cómo se sentirán a plena luz del día; cuarenta, cincuenta, sesenta… sesenta y tres cabezas de inmigrantes latinoamericanos sobre el techo del tren que va pasando esta noche por el Istmo de Tehuantepec, en México. Van por tren porque ahí se sienten protegidos, porque ahí no los pueden atrapar, porque así creen que llegarán mejor a su destino.

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