AMOR SINESTESICO Teseo

Es solo una curiosidad, pero merece la pena contarla. Dormitaba en el AVE camino de Sevilla. Un susurro alado, un susurro silencioso me despertó de mi lúcido sueño. En los asientos de atrás alguien cuchicheaba dulcemente. No quise volverme por discreción vigilante. Trataba de leer el periódico, más en la lectura interferían frases sueltas y suspiros olorosos.
Deduje que a espaldas mías dos enamorados se requebraban con palabras de miel. Hilachas de frases llegaban redondas a mis oídos, caricias sonoras, besos rosados, miradas musicales, gestos azulados.
Por vez primera lamenté la rapidez del AVE. Hubiera seguido en aquella intimidad robada hasta oír la llegada de la aurora apenas anunciada.

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