Una decisión crucial. Luis Ramos. http://mori-bundia.blogspot.com/

En realidad tampoco sabía muy bien cuántos kilómetros quedaban para llegar a la Estación del tren de la capital, pero en ese momento, por el movimiento de los viajeros y sus pertenencias, Amelia pudo adivinar que no serían muchos.
Había cogido ese horario de trenes porque sabía que el fin de trayecto estaba allí. Una madre y su hijo, -según le pareció entender a primera vista- lo estaban comentando en el andén, poco antes de que el revisor diera la salida y ella pudiese sacar con prisa su billete.
Estaba claro, pensaba, que cualquiera que se hubiera fijado en ella adivinaría, por su forma desganada de mirar a un lado y otro, y por su escaso equipaje, que estaba huyendo de algo o de alguien.
Aquella tarde, antes de la brutal discusión con su madre, no se imaginaba ni por asomo, que iría a tomar una decisión de ese tipo: Huir. Correr. Marcharse para siempre de allí. De repente el tren dio un frenazo bastante fuerte y Amelia no pudo evitar golpearse en la cabeza con alguna cosa dura del respaldo.
Entre las vías del tren yacían los trozos de dos caballos muertos, mientras podían escucharse las voces y maldiciones del maquinista quejándose de su mala suerte. Todos se habían percatado de lo sucedido, menos un hombre bien vestido que dormía a pierna suelta entre dos asientos. En ese momento, Amelia, nunca sabría si por efecto del golpe o por haber notado cierta sensación de finitud, creyó entender que estaría mucho tiempo fuera de allí.
Decidió ir a sentarse al lado del hombre que dormía, pero lo que se llama intuición femenina no le hizo percatarse del todo de que lo que estaba haciendo se trataba de una decisión crucial que le llevaría a cambiar por completo de vida..

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