Una duda retórica. Teseo

Resulta que anoche no pude conciliar el sueño. Una duda retórica se instaló en mi mente, bloqueando los mecanismos que me permiten dormir. No se porqué, di en pensar que en algo tan descomunal, como es el tren, se usen tanto los diminutivos.
Me imaginaba a mi mismo regresando a Sevilla en el ligerillo, asomado a la ventanilla, disfrutando un paisaje de maravilla. Junto a la vía, restos de carbonilla moteada de estaquillas. De cuando en cuando, una estación, una casilla.
En el departamento, sobre la rejilla, mi almuerzo de tortilla y mantequilla que deposité sobre la mesilla, luego de clausurar la puerta accionando la manilla.
El hombre de la taquilla, me informó desde su ventanilla, que alcanzando el seis del reloj, la manecilla, era llegado a Sevilla.
En el argot ferroviario existe otros diminutivos, tales como arqueta, vagoneta, cruceta y estafeta, pero estos a mi me suenan a cuchufleta, como peseta.
Es increíble que una cosa tan sencilla me provoque pesadillas.

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