Tren de cercanías (Poema de vuelta). RAÚL VACAS. Fotografía Paz Mateos

O que me abraces,
mientras afuera los niños despiden a un tren muy largo…

JAVIER PEÑAS NAVARRO.
Adjetivos sin agua, adjetivos con agua

a Isabel Castaño Casanueva

Hay días en que harto de esperar tus labios subo a los árboles
más altos del recuerdo para ver el tren.

Desnudos en las vías muertas, los trenes ya vencidos por el tiempo
pasan las horas admirando
el rastro con sabor a almíbar de los caracoles viejos,
que es de amor
y nostalgia de las olas del mar
y por eso lo lloran por las cuatro estaciones.

Y suena, en medio de la noche,
un tren que anuncia la resurrección del mundo y de la carne,
y acaricia un pezón de una triste señora
que despide a un amante que volvió del pasado,

un tren que llevaba tu nombre,
que gritaba en voz baja en el túnel del sueño que soñé una mañana
recordando, tal vez,
que hay días en que harto de esperar tus labios subo
a los árboles más altos del recuerdo
o a aquel tren que regresa sin destino ni humo.

Y hay un tren que se moja con la lluvia del día
y pasea en silencio por la cuaderna vía.

Y hay un tren que se adentra en tus ojos y en tu sexo
por las vías azules de tu piel y tu respiración.
Y hay un tren que regresa de un sueño
por la vía ordinaria,
que despide a las vírgenes con su eterno suspiro,
que se instala un instante en la vía más láctea
y detiene su paso en el último andén
cerca de tu recuerdo y de tus brazos,
cerca también de la palabra vida.

Inédito. Raúl Vacas

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