TREN DE CERCANÍAS. TESEO. Fotografía Renfe Centro Documental

Tren de cercanías (poema de ida)
Teseo

Tren de cercanías, rutinario,
amigo de alboradas aburridas,
dogal al cuello jornalero,
me recibes hambriento,
con la mochila al hombro,
repleta de ilusiones no gastadas,
ilusiones repetidas,
cada madrugada renovadas,
y sin embargo viejas y arrugadas.
Vapores de café,
nieblas de sueño,
pensamientos trásfugas,
metáforas al viento.
Compañeros autómatas,
víctimas del sacrificio itinerado.
Viajeros en cadena forzosa de traslado,
cordel de presos voluntario.
Destino oscuro,
rutina que ocultamos
entre libros, prensa y radio.
Nos aguarda el tedio laborioso.
El tren es instrumento necesario,
primera dosis de amarga medicina.
Al abrir tus puertas
enciendes la esperanza,
pitidos insistentes de premura,
fisuras en el alma disipando la mañana.
Puerta abierta al cambio,
a la ilusión,
a nuevas experiencias
a vida nueva.
Caída la tarde,
el mismo tren nos traslada
entre fatigas a la realidad frustrada
y así cada jornada
hasta el día en que nos halle
ligeros de equipaje.

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