QUIÉN ME PRESTA SALUD PARA HUNDIRME EN VENECIA. JAVIER PEÑAS NAVARRO

Quién me presta salud para hundirme en Venecia
la sangre que corre por las venas de Claudia
es mi vida el desfile de trenes Atocha
irradiando performa la paz de los pechos
tendrás ventanilla directa a los sueños
los terminan prohibiendo no crucen las vías
Dios de nuestros hijos dónde estabas entonces
se escriben postales de amor por encargo
se recitan salmodias con la voz de los lirios
me sostengo de pie pues tu risa amanece
entre lienzos de pena y en la algarabía
de tantos adioses con su pátina suave
la pérdida grave que desgaja y no puede
no amar la intemperie detenida en un tren
sólo entiende en ganancias de ceño fruncido
quien mentiras cebó y afiló las sospechas
por qué no con derrotas feliz contristarme
si he de transbordar lo diré en el ensayo
en que danza la vida cuando libre se expresa
es inútil proyecto secuestrar los andenes
sustraer de los ojos su pasado inefable
como es indescifrable el parlar de los niños
que cargan mochilas o que ruedan maletas
hacia alguna estación donde se oye el lamento
del viento que impone del revés los paraguas
y revuelve entretelas vuela marquesinas
que modélicas posan y arquitectos en cierne
al olor de los lápices alzarán una historia
con abuelos al fondo como en un bulevar
que no ceje el murmullo arrastrante y amigo
que no cese el latir de su sangre que es mía
y en Venecia me anegue el ciclón del amor.

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