AÑOS CINCUENTA. Javier Peñas Navarro

Años 50,
de El Berrocal,
de su cantera rica,
por el aire fino
del valle, sonoro,
baja el tren silbando.
Siete vagones
de bloques graníticos,
aspereza del alma:
de compactos, azoran.
Azul Guadarrama,
frío sobre blanco.
Aún se hiela la nieve
en las trincheras,
en los adoquines
de Jabonería
se abroquela el invierno,
se recogen del prado
hieráticas sábanas.
Calor del tren que cruza,
–humo sin estrépito,
puchero de esperanza–
el puente de piedra.
Río insonoro,
los escolares miran
(uno siempre aguza
donde pasa el cantor).
Luce un sol indeciso,
de primeros de marzo.
Estación de Villalba.
Un billete a Norte,
uno a El Escorial.
Los ferroviarios
toman tintos en la esquina
de Cuesta, entretanto
caiga la tarde, y fuman
al calor de la charla.
Sobrios los gestos,
ebriedad de la vida
parca y misteriosa.

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