ASAMBLEA DE EQUIPAJES 5. Teseo

El tren se detuvo con un chirriar metálico. Habían llegado a la frontera, del exterior sonaban murmullos apagados, conversaciones inconclusas y el gong, con cadencias rítmicas al golpear la maza de hierro de un operario contra las ruedas del tren.
En un momento dado se abrió con brusquedad la puerta deslizante del vagón. Asomaron la cabeza un par de policías de mirada disciplente, comprobaron algunos documentos que portaban en una carpeta y sin más trámite clausuraron de nuevo el compartimiento de equipajes.
-Ya decía yo.- comentó la valija diplomática.
Con ello retornó de nuevo el ambiente de camaradería que hasta entonces reinaba en la asamblea. Pero una observación quedó flotando en el aire. Así que la valija llevaba en su interior cartas de amor y una pistola. No era fácil encontrar explicación a ese maridaje entre documentos oficiales, acaso secretos de estado, y aquellos compañeros.
La valija se creyó obligada a añadir nuevos detalles.
-Veréis, no es la primera vez que bajo mi amparo se trasportan armas. Hay que considerar, que si bien podría hacerse de forma, digamos más oficial, para ahorrar explicaciones innecesarias, se utiliza este procedimiento, mucho más simple y sencillo. Creo que la pistola va destinada a un funcionario encargado de cubrir un evento o congreso de medicina, al que asistirá alguna eminencia española. Parece ser que hay sospechas de intrigas políticas o comercio de informaciones reservadas. Por ello, el funcionario encargado de asistir, tiene que estar cubierto de posibles contingencias.
-¿Y las cartas de amor? – preguntó una maleta azul turquesa que anteriormente había confesado pertenecer a una muchacha enamoradiza y romántica que viajaba en segunda clase.
-Las cartas de amor son otra cosa. Para mi encierran más peligro que la propia pistola. Contienen en su interior munición verbal muy destructiva.
– Será por ello que se valen de la valija diplomática. ¿Dónde ves el peligro?
– Pues… además de los destinatarios, en lo que en ellas se expone. Hay ciertas confidencias que pueden acarrear sonoros escándalos, ten en cuenta que el remitente, el legatario madrileño, es un personaje importante, casado con una señora de las altas esferas y que además relata algunos episodios escabrosos habidos con su amada parisina.
– Y quien es ella – preguntaron casi a coro algunos de los tertulianos.
-Es la esposa del ministro.

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